Resumen
En un ensayo de 1930 titulado El estado actual del problema del marxismo y la filosofía, una apología de su obra de 1923, Marxismo y filosofía, K. Korsch plantea la existencia de dos corrientes diametralmente opuestas en el seno del marxismo: la “ortodoxa”, común tanto a la socialdemocracia de la II Internacional, cuya figura más destacada era Kautsky, como al estalinismo de la III Internacional, y la “heterodoxa”, en la que se situarían él mismo y el Lukács de Historia y consciencia de clase, tachados de desviacionistas, en concreto de hegelianos y subjetivistas, por la corriente ortodoxa. Esta misma división es asumida por Lukács, de forma implícita, en Tailismo y la dialéctica, ensayo o bien de 1925 o bien de 1926 en el que, al igual que Korsch, se ve obligado a defender su obra anterior, Historia y consciencia de clase, frente a la línea dominante en el Comintern estalinista. También Gramsci se distancia del “marxismo ortodoxo”, tanto del socialdemócrata como del estalinista; los ve encarnados, en lo teórico, respectivamente, en Los problemas fundamentales del marxismo, de uno de los representantes más conspicuos de la socialdemocracia, Plejánov, y en La teoría del materialismo histórico: un manual de sociología popular, conocido también como Manual popular, obra de 1921, de N. Bujarin, cuando este ya se ha pasado a la derecha bolchevique y al bando de Stalin.
