Resumen
En este artículo se reflexiona sobre la especificidad de la docencia de la filosofía, en la que prima la asunción de lo que se conoce como una actitud filosófica, actitud que, lejos de ser meramente teorética, implica una ineludible dimensión existencial. En este sentido se argumenta cómo, partiendo de lo que supone esta actitud filosófica vivida con autenticidad, se puede extender a una educación integral del alumno, entrando en juego dimensiones humanas que consideran a la persona desde una perspectiva holística. Para ello nos apoyaremos en el magisterio de Xavier Zubiri. Se expondrá su análisis de lo que es la dotación de las facultades en orden a una posibilitación que ensanche el horizonte vital y enriquezca la existencia.

