Resumen
No es difícil captar el uso de la palabra ansiedad en los diferentes juegos del lenguaje, ya sean estos coloquiales, clínicos, filosóficos e incluso desde el rigor académico. No parecemos dudar del sentido del término cuando alguien dice sentir ansiedad y se señala el pecho, o ansioso por un porvenir incierto, o por un nuevo proyecto, o cuando el filósofo expresa ansiedad ante el vacío de la vida, pero cuando se trata de darle una definición precisa resulta complicado distinguirlo de otros fenómenos como el miedo, el agobio o la preocupación.