Resumen
El cineasta georgiano de origen armenio Serguéi Parajanov es una de las figuras de la tradición cinematográfica oriental que es necesario redescubrir y en cuya obra hay que ahondar. A menudo presentado como homo sovieticus, su obra no esconde su naturaleza autobiográfica, en la que se anhela la infancia en Tiflis y la representación del folclore de otras repúblicas soviéticas donde el cineasta vivió y trabajó, como Ucrania, Armenia o Azerbaiyán. La personalidad del artista, su cosmovisión y su estilo confluyen hacia la idea que comúnmente se asocia con Parajanov: su tendencia hacia el barroquismo fílmico y los rasgos pictóricos y teatrales como base de sus películas. Si bien esto es cierto, las correspondencias entre lo personal y lo profesional resultan en un proceso creativo que combina experimentación con las artes, la semiología o la antropología con la planificación necesaria del medio cinematográfico y la improvisación, algo por lo que era reconocido.

