Resumen
Al final de la Introducción a Thinking through Shakespeare, ‘Johnson sobre Shakespeare’, David Womersley cita a Thomas Carlyle para subrayar la universalidad de Shakespeare, “Shakespeare es nuestro” (p. 18). (En realidad, se trata de la cita que hace el propio Carlyle sobre lo que se dirán entre sí, dentro de mil años, “hombres y mujeres” de “todas las naciones de ingleses”.) Esa nacionalidad parecería anticipar la universalidad que responde, a su vez, a la centralidad de Shakespeare en lo humano, si es que la figura o laberinto del hombre tiene un centro, ya que el artista (Shakespeare), como recuerda Womersley en la Coda, ‘Jonson sobre Shakespeare’, no puede “quedar atrapado en una sola postura o carácter” (p. 401). Desde el “nuestro” de Carlyle hasta “mi gentil Shakespeare”, en Jonson, el posesivo sugiere que nuestra memoria, como en el último libro de Harold Bloom, no puede dejar de estar poseída por Shakespeare. Así sonaba en el relato de Borges: “¿Quieres la memoria de Shakespeare? Sé que lo que te ofrezco es muy grave. Piénsalo bien”.

